El estado del terror
En este mundo donde se celebran las fiestas nacionales con desfiles militares, donde se intenta salvar a los ciudadanos atemorizándolos y recortándoles sus libertades, quizá uno de los laboratorios de experimentación más interesantes sean los aeropuertos.
Con la excusa de posibles secuestros, bombas, escupitajos a los azafatos, etc. se trata a los pasajeros como lo que son: ganado que ha pagado un billete.
Hace poco, viajé a Irlanda, en avión, claro, y a la vuelta, en el aeropuerto de DublÃn, los pasajeros de todos los vuelos tuvimos que ponernos en fila, descalzarnos, ser cacheados y, aleatoriamente, se nos registraba el equipaje.
Todos mansos, molestos pero "comprensivos" guardamos la cola hasta que nos llegara el turno de ser registrados. Entre el tufo a pies, me tocó ser uno de los afortunados a los que registraron el equipaje. Vaaaaaya por diós... menos mal que vamos con tiempo.
La señorita, en un inglés de caserÃo me pregunta 4 o 5 cosas que voy contestando pacientemente. De repente, encuentra el neceser, y dentro del neceser... UN ARMA BLANCA.
- Lo siento señor, pero no puede llevar ésto. Se lo tendremos que requisar.
- Amos anda... no jodas!
- Lo siento, pero nos quedamos con su cortauñas.
- Dita sea
Mi pregunta es clara: ¿cuántos secuestros de aviones se han realizado armado con un cortauñas?.
Y quien dice un cortauñas, dice:
- Un sacacorchos (ayer oà a Constantino Romero decir que le habÃan requisado un sacacorchos regalo de Karlos Arguiñano)
- Las baterÃas de la cámara de vÃdeo (Costa Rica, hace 3 años)
- ...
¿Os han requisado alguna vez algo en un aeropuerto? ¿un consolador especialmente afilado? ¿una figurita de un guerrero Masai con lanza? ¿queso de Cabrales? ¿algo?
Pasa en todos los aspectos de la vida, pero el primer criterio a aplicar en todo, deberÃa ser el sentido común y el respeto a los demás.
